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EL AMOR – OSHO

Dos personas se encuentran y eso significa que dos mundos se encuentran, no es algo simple sino muy complejo, lo más complejo que hay. Cada persona es un mundo en sí mismo, un misterio complejo con un largo pasado y un futuro eterno.

Al principio solo se encuentran las periferias, pero si la relación crece en intimidad, se vuelve más profunda, entonces los centros empiezan a encontrarse más y más, eso se llama Amor.

Encontrar a una persona en su centro es pasar tú mismo por una revolución, porque si quieres encontrar una persona en su centro, tendrás que permitir que esa persona llegue también a tu centro. Tendrás que volverte vulnerable, absolutamente vulnerable y abierto.

Permitir que alguien llegue a tu centro es riesgoso, porque nunca sabes qué es lo que hará la otra persona una vez que todos tus secretos son conocidos, una vez que todo lo que ocultabas queda al descubierto, una vez que quedes completamente expuesto. El miedo está allí, es por eso que nunca nos abrimos.

Somos sólo conocidos, y pensamos que el amor ha sucedido. Se encuentran las periferias y pensamos que nos hemos encontrado. Hasta los maridos y mujeres que han estado viviendo juntos por muchos años, pueden ser solamente “conocidos”. Y pueden no haberse conocido realmente el uno al otro. Y cuanto más vives con alguien, más te olvidas de que los centros han permanecido desconocidos.

 

«Encontrar a una persona en su centro es pasar tú mismo por una revolución.»

 

Te aburres del otro porque estás solo en la periferia y siempre en la periferia. No hay aventura porque das al otro por sentado. El otro se ha vuelto una cosa. El otro no es más un misterio, el otro ya no es nuevo.

El miedo está siempre presente. El marido tiene miedo de la mujer, la mujer tiene miedo del marido. Los amantes siempre tienen miedo, entonces no es amor. Es solo un acuerdo entre dos personas temerosas que dependen el uno del otro, peleando, explotándose, manipulándose, controlándose, dominando, poseyendo pero no es amor.

Puede que estés haciendo el amor, relacionándote sexualmente, pero el sexo también es periférico. A no ser que los centros se encuentren, el sexo es solo el encuentro de dos cuerpos, y un encuentro de dos cuerpos no es tu encuentro. A través del sexo también sigues siendo solo un conocido, físicamente, corporalmente, pero solo un conocido. Puedes permitir que alguien entre en tu centro solo cuando no tienes miedo, cuando no eres temeroso. Por eso te digo que hay dos maneras de vivir: orientado hacia el miedo u orientado hacia el amor.

El modo de vivir orientado hacia el miedo nunca puede llevarte a una relación profunda. Permaneces con miedo, y no le puedes permitir al otro que penetre al centro mismo de tu ser, permites que el otro se acerque hasta cierto punto y luego todo se detiene.

 

«A no ser que los centros se encuentren, el sexo es solo el encuentro de dos cuerpos.»

 

La persona orientada hacia el amor es alguien que no tiene miedo del futuro, alguien que no tiene miedo del resultado y la consecuencia, alguien que vive aquí y ahora.

No te preocupes por los resultados, esa es la mente orientada hacia el miedo. No pienses en lo que sucederá a consecuencia de lo que hagas. Permanece aquí, nada más, y actúa totalmente. No calcules. Un hombre orientado hacia el miedo esta siempre calculando, planeando, haciendo arreglos, poniéndose a salvo. Toda su vida se pierde de esa manera.

Si puedes estar en este momento, este momento presente, esta plenitud, sólo entonces puedes amar. Millones y millones de personas viven en la falsa actitud de que son amantes. Creen que aman, pero eso es sólo su creencia.

 

«El modo de vivir orientado hacia el miedo nunca puede llevarte a una relación profunda.»

 

Cuando no tienes miedo, entonces no hay nada que ocultar, entonces puedes ser abierto, puedes retirar todas tus fronteras y puedes invitar a la otra persona a penetrar en ti hasta el centro mismo. Y recuerda, si permites que alguien penetre en ti profundamente, el te permitirá entrar en él, porque cuando permites a alguien que penetre en ti se crea una confianza; cuando tú no tienes miedo, el otro también se vuelve libre del miedo.

¿Qué es lo que tienes que perder? Nada. Este cuerpo te lo quitará la muerte. Antes de que la muerte lo lleve, dáselo al amor. Todo lo que tengas te será quitado. Por qué no compartirlo antes de que te sea quitado? Ese es el único modo de poder poseerlo. Si puedes compartir y dar, tú eres el amo. No hay nada que puedas guardar para siempre. La muerte destruirá todo.

Entonces, si me vas siguiendo, la lucha es entre la muerte y el amor, si puedes dar no habrá muerte. Antes de que cualquier cosa te pueda ser quitada, ya la has dado, has hecho de ella un don.

¿Cuál es el miedo? ¿Por qué tienes tanto miedo? Aun si se sabe todo de ti y eres como un libro abierto, cual es el miedo? Como puede eso dañarte? Son solamente concepciones equivocadas, condicionamientos dados por la sociedad que tienes que ocultar, que tienes que protegerte.

 

«Si puedes estar en este momento, este momento presente, esta plenitud, sólo entonces puedes amar.»

 

Nadie está contra ti! Aun si sientes que alguien está contra tuyo, tampoco está en contra tuyo, porque todos se preocupan solo de sí mismos, no de ti; no hay nada que temer.

Medita sobre esto y permite entonces que el otro entre en ti, invítalo a entrar en ti. No pongas barreras en ningún lado, vuélvete un pasaje siempre abierto, sin llaves, sin puertas cerradas. Entonces el amor es posible.

Cuando dos centros se encuentran entonces hay amor. Y el amor es un fenómeno alquímico. Cuando dos centros se encuentran una cosa nueva es creada. Esa cosa nueva es el amor. Una dicha profunda es el signo visible del amor. Cuando una persona está en amor, está profundamente contenta.

Puede que te sorprendas cuando te digo que el amor hace que no tengas deseos, pero es así porque el deseo es descontento. Deseas porque no tienes. Deseas porque piensas que algo te dará dicha. El deseo surge del descontento. Donde hay amor, y dos centros se han encontrado y se han disuelto y se han fundido, una nueva cualidad alquímica ha surgido, allí hay dicha.

Es como si toda la existencia se hubiese detenido, no hay movimiento. Entonces el momento presente es el único momento. Para un hombre que está en amor ni siquiera la muerte significa nada.

 

«No des por sentado a nadie. Cada individuo es un misterio.»

 

Entonces te digo que el amor te hará libre de deseos. Sé valiente, abandona los miedos, sé abierto. Permite que algún centro encuentre el centro dentro de ti. A través de esto, nacerá algo nuevo. Una nueva cualidad de ser será creada.

Haz del amor una disciplina interna. No permitas que sea una cosa frívola. No permitas que sea solo una ocupación de la mente. No permitas que sea sólo una satisfacción del cuerpo. Haz de él una búsqueda interna y toma al otro como una ayuda, como un amigo.

Si has escuchado algo del Tantra, sabrás que el Tantra dice: si puedes encontrar un consorte, un amigo, una mujer o un hombre, que esté listo para moverse contigo hacia el centro interior, que esté listo para moverse contigo hasta la cumbre más alta de la relación, entonces esa relación se volverá meditativa. Entonces, a través de esa relación alcanzarás la relación suprema. Entonces el otro se vuelve sólo una puerta.

 

«Para un hombre que está en amor ni siquiera la muerte significa nada.»

 

Deja que te explique: si amas a una persona, más y más, primero desparece la periferia de la persona, la forma de la persona desaparece. Te pone más y más en contacto con lo sin forma, lo interno. La forma se vuelve más y más vaga, y desaparece. Y si vas aun más profundo, hasta esta individualidad sin forma empieza a desaparecer y a fundirse. Entonces se abre el más allá. Entonces ese individuo particular fue solamente una puerta, una apertura, a través de tu amante encontraste lo divino.

Necesitamos rituales religiosos porque no podemos amar. Es difícil estar en contacto con lo universal. Es tan grande, tan vasto, tan sin principio ni fin…por dónde empezar? Por donde entrar? El individuo es la puerta. Enamórate.

Y no hagas de ello una pelea. Haz de ello un profundo permiso para el otro, una invitación. Permite que el otro penetre en ti sin ninguna condición, y de pronto el otro desaparece y el Amor está allí. Trata de encontrar en el otro el ser real que está oculto. No des por sentado a nadie. Cada individuo es un misterio, tal que si sigues adentrándote más y más, es infinito.

 

– Osho (El Amor)

Foto: Ray Hennessy