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Permítete estar equivocado

Permítete estar equivocado

El otro día leía un post que circulaba por FB que decía más o menos así: ‘Hay tanto para corregir en este mundo, “tanto” por no decir “todo” (o casi todo)’. El post aludía a una de tantas discusiones que se generan en este medio acerca de lo que se supone que está bien o está mal y que afectan al planeta en el que vivimos, y cuyo responsable por supuesto es el ser humano.

Mi primera reacción fue señalar  y sentenciar lo que acababa de leer. Hay una cierta vanidad en el ser humano en creerse responsable de todo en el mundo, de lo mejor y de lo peor. Pero de repente me di cuenta de que en ese gesto, tan rápido y aparentemente involuntario, yo  estaba haciendo lo mismo.  Ahí me paré para observar la rapidez con la que mi mente ya estaba interpretando la situación basándose en lo que yo creo…, y despacio, dando espacio,  fui entregándome a la neutralidad para poder ver con claridad y poder poner en palabras lo que realmente me había hecho reaccionar y que finalmente me inspiró a escribir este artículo.

Todo el mundo quiere ‘salvar’ algo menos a ‘si mismo’. Está ‘bien visto’ el protestar por un mundo mejor,  y seguir señalando a lo que sea con tal de tener razón, aunque tan solo sea una razón, que nos permita creer en ella para justificar pensar como pensamos. Es un mecanismo tan profundamente enraizado en nuestro sistema de creencias que prácticamente no lo vemos y mucho menos nos cuestionamos el hecho de poder estar equivocados y que las cosas no sean como las pensamos. Y ahí vamos, ciegos de vanidad, creyéndonos mejores solo por el hecho de reconocer ‘tanto por corregir’.

Bajo mi punto de vista es un juego muy sutil, que enmascara nuestro miedo a sufrir. Y da igual si hacemos apología por un mundo mejor, o reaccionamos porqué creemos que ‘estos o aquellos’, los cuales considero separados de mí, no han entendido nada.

Aclarar, que no es que no vea el sufrimiento del mundo , y mucho menos que me guste, soy muy consciente de él, debe ser porqué a veces yo también sufro. Pero no nos damos cuenta que al negar el mundo que vemos  ya estamos sufriendo

¿Entonces, será que el verdadero miedo se lo tenemos a la libertad de ver lo es por lo que es, sin necesidad de mejorarlo?

A menudo me pregunto si me habré vuelto una insensible. Entonces recuerdo, que el problema del mundo no somos los humanos, el problema del mundo es la ignorancia con la que vivimos los seres humanos, dicho sea de paso que tampoco es algo a corregir, es lo que es, una simple cuestión de limitación en la percepción.

Reflexionando ante mi propia queja, me di cuenta que la queja es un síntoma de inmadurez y de autoengaño, que lo único que refleja es la incapacidad de sostener el propio vacío.  No es culpa de nadie, entiendo que es una forma de calmar el miedo existencial de no saber qué hacemos aquí ni quiénes somos en lo más profundo.

Si nos damos espacio antes de reaccionar…,si intentamos dejar de mejorar las cosas que vemos, y empezamos  a invertir la mirada hacia nosotros mismos, veremos que la responsabilidad no está en que el mundo es un error tal y como es, sino que radica en el desconocimiento que tenemos acerca de nosotros mismos, y la incapacidad de hacernos cargo de nuestros propios pensamientos. Al fin y al cabo formamos parte de este mundo del cual nos quejamos, por lo tanto ¿a quién debo pedirle responsabilidad sino a mí?

Si aprendemos a hacernos cargo de lo que hay ahí, de lo que hay en ‘mí’,  poco a poco podremos ir viendo el reflejo en todo, más allá de nuestro sistema de creencias está la libertad de ver las cosas como son, por lo que son, tal y como son sin necesidad de mejorarlas… Date espacio…respira…y permítete estar equivocado.

– Marta Valadés –

4 Comentarios
  • Cristina Company
    Publicado 18:03h, 08 junio Responder

    Este post llega justamente después que ayer me diera cuenta de una de mis creencias. De algo que considerava malo e imposible para mi lógica.
    Entonces, sentenciamos cualquier acción que consideramos como “mala” (ya que nosotros nunca lo haríamos) y nos aferramos a ello causándonos moléstia y disgusto. Cuando te permites explorar de dónde viene tu disgusto y descubres que el origen justamente está en una idea o creencia, el conflicto termina.

    Gracias por compartir

    • Marta Valadés Gracia
      Publicado 13:39h, 13 junio Responder

      Gracias a ti Cristina! Un abrazo 🙂

    • Marta Valadés Gracia
      Publicado 13:13h, 05 noviembre Responder

      Un placer Cristina, muchas gracias! 🙂

  • Claudia Molina
    Publicado 01:36h, 19 agosto Responder

    Interesante post!
    Al final juzgamos con lo que tenemos, si estamos llenos de cosas sin resolver, es lo que veremos en nuestro mundo externo sin nisiquiera darnos cuenta que en realidad nos pertenece!

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